Como es bien sabido, las chimeneas o estufas funcionan principalmente con carbón vegetal y, durante la combustión, se libera una cierta cantidad de calor. Al instalar calderas murales, se utilizan conductos de humos. Una vez completada la combustión, este calor se libera y se expulsa a través de los conductos en forma de humo. El humo emitido contiene dióxido de carbono, vapor de agua y una pequeña cantidad de monóxido de carbono. Si la combustión es insuficiente, la cantidad de CO en los gases de escape aumenta. En concreto, los gases emitidos por las calderas murales suponen un riesgo para la salud y la seguridad humanas.
El convertidor catalítico cerámico de estructura alveolar se utiliza en chimeneas o estufas de leña. El material suele ser cordierita, mullita o metal como soporte. Si el recubrimiento no contiene metales preciosos, su función es almacenar calor y filtrar algunas impurezas. Si se recubre con un metal precioso, se puede reducir la producción de gases nocivos como el CO y se puede adaptar el tamaño o el catalizador a las necesidades específicas, lo que resulta muy beneficioso en lugares como hogares o fábricas donde se utilizan chimeneas.
Fecha de publicación: 25 de octubre de 2024
