
El anillo Raschig es el primer relleno aleatorio desarrollado. Consiste en un pequeño tubo cortado, cuyo diámetro exterior es igual a su altura, que proporciona una superficie para la (re)evaporación de la parte más volátil del destilado en reflujo. Gracias a su alta resistencia mecánica, alta estabilidad química y excelente resistencia al calor, el anillo Raschig cerámico puede soportar altas temperaturas, ácidos (excepto HF), álcalis, sales y diversos disolventes orgánicos. Se utiliza ampliamente en diversas torres de relleno para desecación, absorción, enfriamiento, lavado y regeneración en las industrias petroquímica, química, metalúrgica y de generación de gas y oxígeno. Para anillos Raschig de más de 100 mm, se suelen colocar en la columna de forma ordenada. Si su tamaño es inferior a 90 mm, se apilan en la columna de forma aleatoria.